LA ENERGÍA SOLAR.
Sol, fuente de vida y origen de las demás formas de energía que el hombre ha utilizado desde los albores de la Historia, puede satisfacer todas nuestras necesidades, si aprendemos cómo aprovechar de forma racional la luz que continuamente derrama sobre el planeta. Ha brillado en el cielo desde hace unos cinco mil millones de años, y se calcula que todavía no ha llegado ni a la mitad de su existencia.
Durante el presente año, el Sol arrojará sobre la Tierra cuatro mil veces más energía que la que vamos a consumir. España, por su privilegiada situación y climatología, se ve particularmente favorecida respecto al resto de los países de Europa, ya que sobre cada metro cuadrado de su suelo inciden al año unos 1.500 kWh de energía. Esta energía puede aprovecharse directamente, o bien ser convertida en otras formas útiles como, por ejemplo, en electricidad.
Es preciso, no obstante, señalar que existen algunos problemas que debemos afrontar y superar. Aparte de las dificultades que una política energética solar avanzada conllevaría por sí misma, hay que tener en cuenta que esta energía está sometida a continuas fluctuaciones y a variaciones más o menos bruscas. Así, por ejemplo, la radiación solar es menor en invierno, precisamente cuando más la necesitamos. Es de vital importancia proseguir con el desarrollo de la incipiente tecnología de captación, acumulación y distribución de la energía solar, para conseguir las condiciones que la hagan definitivamente competitiva, a escala planetaria.
Cabe entonces preguntarse , ¿qué es lo que se puede hacer con la energía solar?.
Básicamente, recogiendo de forma adecuada la radiación solar, podemos obtener calor y electricidad. El calor se logra mediante los colectores térmicos, y la electricidad, a través de los llamados módulos fotovoltaicos. Ambos procesos nada tienen que ver entre sí, ni en cuanto a su tecnología ni en su aplicación. Por ser estos últimos el objeto de nuestro estudio, nos olvidaremos entonces de los colectores térmicos, aunque teniendo presente también su importancia.
En 1839 el físico experimental Edmund Becquerel, a los 19 años de edad, observó que ciertos materiales, cuando eran expuestos a la luz, producían corriente eléctrica. Esto es conocido actualmente como el efecto fotovoltaico. Este efecto fue estudiado en sólidos, como el Selenio, por Heinrich Hertz en 1870. Las células de selenio convertían la luz en electricidad con rendimientos del 1 % al 2 % por lo que fueron rápidamente utilizadas en los campos de la fotografía y en dispositivos para la medida de luz. Los principales avances hacia su comercialización se produjeron en los años 1940, cuando se desarrolló el proceso Czochralski para producir Silicio monocristalino de alta pureza. En 1954, los científicos de los laboratorios Bell, basándose en este proceso desarrollaron la primera célula fotovoltaica monocristalina con un rendimiento del 4 %.
Aunque hubo algunos intentos en los años 1950 de utilizar células de Si en productos comerciales, fue en la tecnologíaespacial donde encontró su principal aplicación. En 1958,
el satélite espacial Vanguard utilizó un pequeño generador FV para alimentar su radio.

En la actualidad las células FV satisfacen las necesidades energéticas de todos los satélites y la energía FV continúa jugando un importante papel en la tecnología aeroespacial.
La industria electrónica, especialmente la tecnología de transistores de semiconductores, también cotribuyó al desarrollo de las células FV. Los transistores y las células FV están hechas con materiales similares y operan basándose en mecanismos físicos también similares. Como resultado, se produce una transferencia de tecnología de los avances en la investigación de los transistores (en la actualidad, el proceso en inverso en muchas ocasiones).
A pesar de estos avances, los dispositivos FV de los 70 eran todavía demasiado caros para usos terrestres. Las crisis energéticas de años posteriores hicieron renacer el interés en estos dispositivos con la inversión de billones de dólares en todo el mundo en investigación, desarrollo y producción. Por otro lado, la continua degeneración del medio ambiente debido a la industrialización, como por ejemplo las emisiones de CO2, hacen que las energías renovables y en especial la energía solar fotovoltaica aparezca en el mundo desarrollado como una opción cada vez más atractiva y necesaria.
Los sistemas fotovoltaicos actuales tienen rendimientos del 7 % al 17 %, y son altamente fiables, con una vida media estimada de 20 años. En cosecuencia a este aumento en los rendimientos de los paneles y debido también a la preocupación antes comentada que suscita la degeneración medioambiental, durante los últimos años proliferan los "tejados fotovoltaicos" en toda Europa. Estas instalaciones fotovoltaicas en viviendas se conectan a la red de manera que la energía producida y no consumida por la propia vivienda es vertida a dicha redy descontada de la factura de la compañía eléctrica según Real decreto 2366/1994). En España, los tejados fotovoltaicos podrían proporcionar el 24 % de la electricidad consumida en 1990, superior a la energía hidraúlica (18 %), al tiempo que reducía en 17,5 millones de toneladas las emisiones de CO2. La legislación en España obliga a las compañías eléctricas a comprar la electricidad de los productores renovables a 12 ptas. El kWh, vendiéndola a 18,75 ptas. A pesar de esta diferencia la venta no llega a producirse en muchos casos debido a una normativa que todavía no está lo suficientemente desarrollada.