CONCLUSIONES.
A lo largo de este siglo la percepción de la problemática de la energía ha sido muy diferente de la que tenemos actualmente. Así, el hecho de disponer de grandes cantidades de energía a bajo precio ha sido una condición necesaria para acceder a un cierto nivel de calidad de vida. Desde los inicios de siglo hasta principio de los setenta, el crecimiento económico de los países industrializados se fundamentó en la disponibilidad de una fuente de energía barata y abundante: el petróleo.
A partir de la Segunda Guerra Mundial, tanto la producción mundial de petróleo
como la demanda industrial de energía se han duplicado cada diez años, como se
ve en la figura, las previsiones sobre la evolución del consumo de energía en
el mundo, muestran un crecimiento similar en los próximos años. Aunque al
final de los sesenta despuntaron voces críticas de que el crecimiento
energético no se podía mantener indefinidamente, no fue hasta la primera
Crisis del Petróleo que la sociedad empezó a concienciarse del problema de la
limitación de las reservas de combustibles fósiles, de las cuales sólo hay
para 50 años de petróleo y 200 años de carbón (al ritmo de consumo actual).
Las únicas posibilidades de mantener un crecimiento económico sostenible
garantizando un suministro energético a largo plazo, son, el incremento de la
eficiencia y la búsqueda de energías alternativas al petróleo.
Entre las opciones para sustituir progresivamente la utilización masiva del
petróleo se encuentra el aprovechamiento de los recursos energéticos
renovables: Energía solar, eólica, hidráulica, biomasa y residuos,
geotérmica y la de los océanos.
Aunque el conjunto de las energías renovables reúne diferentes tecnologías
con diferentes grados de madurez y de penetración en el mercado, existe un
importante punto de unión entre todas estas tecnologías: su contribución en
las sostenibilidad, es decir garantizar un sistema energético eficiente,
respetuoso que el medio ambiente y con un aprovechamiento muy grande de los
recursos disponibles a nuestro alcance.
Por ahora las grandes potencias han acordado aumentar a un 12% el consumo de energías renovables para el año 2010, la cual cosa representaría un fuerte incremento respecto el 5,4% actual. Aunque legislativamente, políticamente y tecnológicamente el camino es propicio para seguir adelante. El principal obstáculo es el de las dificultades para integrar las energías renovables en los sistemas energéticos existentes o la falta de una infraestructura que permita el desarrollo de esta industria, además de la imposibilidad hoy por hoy de competir con los precios de las formas energéticas actuales, porque el ahorro de las renovables es a muy largo plazo y eso no interesa.
No obstante es importante puntualizar que no hay una sola forma de obtener
energía que sea completamente limpia, ni una sola que no genere algún tipo de
residuo, no hay ninguna perfecta, al menos hasta el momento, ni siquiera la
energía solar fotovoltaica, objeto de este estudio, porque para hacer los
paneles solares y cada una de las células hay que calentar el silicio a unas
temperaturas extremadamente altas y por mucho que duren dichos paneles se
tardarían no años sino décadas en recuperar la energía utilizada para su
construcción.
Por eso el futuro de la energía no se encuentra ahora, el futuro de la energía
pasa por la energía solar fotovoltaica de mañana cercano y para llegar a eso
tenemos que seguir experimentando para hallar un cuerpo negro o al menos casi
negro y con él fabricar unas células solares con semiconductores que no sean
tan difíciles ni tan costosos de construir, células con apenas pérdidas
caloríficas y que se puedan construir a centenares en poco tiempo y conseguir
esos esperados rendimientos del 100% o al menos un 90% y llevarlos al espacio
donde la radiación que recibirían sería mucho mayor y enviar esa energía en
forma de microondas a unos receptores en la tierra... ese sería el futuro, una
energía limpia o casi limpia sin más residuos que los propios de construcción
completamente reciclables, y reutilizables para construir más células solares,
sin calentar el planeta, sin gases letales ni viciados...

Trabajo realizado por:
Manuel Loro Grande - Juan Pablo de Castro Herrero - Eugenio González Gómez-Guillamón.